Esta noche son rivales. Pero antes de serlo, fueron casi lo mismo. La bandera de Estrasburgo —la que sus ciudadanos han defendido desde el siglo XIII— es blanca con una franja roja que la atraviesa de lado a lado. La camiseta del Rayo Vallecano también. Uno es el símbolo heráldico de una ciudad alsaciana que ha cambiado de país dos veces a la fuerza; la otra, la seña de identidad de un barrio obrero del sur de Madrid adoptada en los años cincuenta, cuando el club eligió imitar a River Plate para diferenciarse del blanco del Real Madrid. Nadie lo planeó, aunque ciertas historias se buscan sin saberlo.

