Cuando Talor Gooch embocó el año pasado el último birdie en el hoyo 18, que le dio el triunfo sobre su compatriota y actual ganador del US Open, Bryson DeChambeau, el Real Club Valderrama estalló en vítores, emocionados los aficionados por haber visto un torneo con la alcurnia del golf, felices los exigentes y mecenas saudíes por la magnética organización del nuevo torneo en el circuito LIV, y conformes los jugadores porque el campo mantuvo la salud durante las tres jornadas de la competición. La junta del torneo, aunque también de lo más satisfecha, entendió que había que enfatizar un poco la defensa de Valderrama, pues el -12 del campeón no acababa de transmitir la complejidad del recorrido. Una pega que entienden como lógica, por más que intentarán maquillarla en esta edición, conscientes de que sin viento ni humedad seguirán haciendo muy pocas. “Son los mejores golfistas del mundo y este campo no es muy largo, por lo que por mucho que podamos ponerlo un pelín más duro, siempre pueden hacer siempre un gran resultado”, conviene Javier Reviriego, director general del club, feliz por celebrar del 12 al 14 de julio un nuevo certamen.

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