Aunque a veces no lo parezca, la vida es insólita. Especialmente en sus detalles cotidianos. Basta pararse un minuto en cualquier esquina de cualquier ciudad del mundo y observarla con detenimiento. Al aplicar una cierta distancia en la mirada se descubrirán gestos y acciones que pasaban desapercibidos. Al asombro inicial de encontrarse con lo extraordinario le seguirá la aceptación de lo rara que es la realidad.

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