Saltar al contenido

Dice Rigoberto Urán, ciclista colombiano del equipo EF Education-Easy Post, que hay que tener mala memoria para ser ciclista. Para olvidar el dolor y extraer la experiencia, añado yo. Confiando en esa suerte de amnesia, Tadej Pogacar extraerá lo mejor de su desfallecimiento camino de Courchevel en la etapa reina del Tour de Francia, sin grietas en su espíritu. “Estoy muerto, no voy”, escuchamos todos a través de la radio interna con su equipo. Su cuerpo vacío se hizo nuestro porque en el empinado Col de la Loze, Pogacar se hizo humano. A pesar de la desolación, de nuevo la narrativa de la derrota y de la lucha del campeón abatido, se mostró más inspiradora que la de la victoria y el éxito. Es lo extraordinario de este deporte.