Suzanne Huurman no soñaba con ser médica. Mucho menos con acabar en un Mundial. Ni siquiera con trabajar en el mundo del fútbol. Su camino, como casi todo en su carrera, apareció sin pedirlo. “Yo nunca tuve el sueño de ser médica ni de hacer medicina deportiva”, reconoce a MARCA en Miami. “Cuando tenía 16 o 17 años no sabía qué quería hacer. Me gustaban muchas cosas. Como tenía buenas notas y en Holanda podía entrar directamente en medicina, pensé: ‘¿Por qué no intento medicina?’”. Y aquella decisión tomada casi por descarte terminó llevándola al PSV, al Real Madrid, a los Juegos Olímpicos… y, años después, a convertirse en la única mujer al frente de los servicios médicos de una de las 48 selecciones del Mundial.

