Un partidillo en Ginebra sirvió de alivio a España, que cantó su primer triunfo en esta Liga de Naciones. Nadie tirará confetis. Y, menos aún, habrá quien lo rebobine. Un encuentro sosaina y un instante para vencer. Un gol de Sarabia y punto. Primero ante una Suiza raquítica y luego ante una Suiza con más ánimo que fútbol. Como siempre, la Roja tuvo alguna tiritona en el perímetro de Unai Simón. Como es norma, apenas dejó avisos en la puerta de Sommer. Otra España sin gracia. Puro fogueo,

