Cuesta explicar cómo un equipo puede ser al mismo tiempo el segundo que más puntos suma (igualado con PSG, Bayern e Inter) y el cuarto que más disparos recibe de los 36 que disputan esta Champions, solo superado por el Bodo Glimt noruego, el Kairat Almaty de Kazajistán y el Marsella. Pero en realidad basta con ver el intercambio de golpes entre Olympiacos y Real Madrid para comprenderlo. Los de Xabi ganaron porque tienen dinamita arriba y las contadas noches en que conectan Mbappé y Vinicius se llevan por delante a cualquiera. Los de Mendilibar perdieron porque no tienen semejante arsenal y porque su tendencia a irse hacia arriba desprotegiéndose es tan valiente como suicida cuando el rival cuenta con dos delanteros que atacan los espacios como lobos.

