En la nueva<strong> Federación de Rubiales</strong> hay un dato que preocupa por encima de todos: España ha caído en octavos de final en los dos últimos Mundiales. Para un país que tiene una de las mejores estructuras deportivas del mundo, el balance es terrorífico. La caía de España, eso sí, no empezó con <strong>Rubiales</strong>. Ni mucho menos. En Brasil 2014, con la estrella recién puesta en el pecho, España no pasó de la primera fase. Entonces el resultado, con Del Bosque en el banquillo, se achacó a la maldición del campeón, aunque la realidad es que esa eliminación va en la línea de lo que, salvo la excepción de Sudáfrica 2010, ha sido el fútbol español a lo largo de su historia: que es la nada.

