Parto de una premisa fundamental: <strong>creo firmemente en la honestidad de los árbitros</strong> y considero que sus errores (como los de los futbolistas) obedecen únicamente a fallos humanos, en ningún caso a oscuras predisposiciones. También, como ya dije, <strong>se ha hecho realidad que el VAR acabaría con algunas viejas polémicas pero traería otras nuevas</strong>. Así, aceptando la implantación de la tecnología como herramienta de ayuda, pienso que <strong>el sistema debe aún evolucionar.</strong>

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