El último Mundial de Lionel Messi arrancó con una pesadilla para el ídolo globalizado, su país y los fanáticos que suma en los distintos rincones del planeta: Argentina arrancó la Copa con una sorpresiva derrota contra Arabia Saudí que hizo desinflar egos, desestabilizar esperanzas y euforias, y tambalear estructuras. La más concreta es la del invicto que hilvanaba el equipo de Lionel Scaloni, el campeón de la Copa América, que acumulaba 36 partidos sin derrotas, pero que ahora, frente a los ojos del mundo, protagonizó la primera sorpresa del torneo.

