Milán, la gran ciudad. Cortina d’Ampezzo, la montaña. Solo la armonía entre ambas, escenificada en una ceremonia de apertura con sede en San Siro pero dividida en otras cuatro ciudades, permite la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, históricos por ser los primeros con dos pebeteros y los más extensos con un territorio de 22.000 kilómetros cuadrados.

