Hay heridas que solo el fútbol puede cerrar. Y Kylian Mbappé lo sabe bien. Hace menos de un año, Anfield fue el escenario de su noche más oscura con el Real Madrid. Allí, bajo la lluvia y ante el rugido de The Kop, el crack francés se derrumbó futbolísticamente: perdió balones sin descanso, se mostró irreconocible… y falló un penalti decisivo. Fue su particular descenso al infierno. Una noche para olvidar que, sin embargo, se quedó grabada a fuego.

