Australia se siente hoy tan a gusto en Qatar como en Alemania 2006. Ya está como entonces en octavos de final del torneo después de batir a Túnez y despedir también a Dinamarca con el mismo marcador: 1-0. Las dos selecciones han sido espectadoras de la excelente organización y eficacia del equipo de Arnold. A falta de figuras como fueron Cahill o Kewell, los australianos son ahora un equipo compacto y solidario, formado por futbolistas menos conocidos, por no decir anónimos, que se baten con una fe y una determinación imposibles de combatir para rivales insustanciales como Dinamarca, eliminada sin decir ni pío en la primera fase, igual que en Sudáfrica 2010.

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