Deportivo Cali y Racing Club no se cruzaron en un estadio en Buenos Aires. Sus hinchas, sin embargo, casi se matan a bordo de un tren. La guerra entre las barras bravas de ambos equipos terminó con una emboscada y ocho colombianos con heridas de armas blancas. Fue una verdadera cacería, que se gestó hace dos semanas, con el robo de una bandera de la hinchada colgada en el estadio del equipo argentino. La tensión escaló con mensajes cruzados en las redes sociales. Los colombianos exhibían eufóricos el botín y los argentinos prometían venganza. El jueves por la tarde fue, finalmente, el asalto. Unos 40 barras de Racing Club detuvieron un tren de pasajeros en Gerli, a las afueras de Buenos Aires, e irrumpieron en el vagón armados con cuchillos. Sabían que la presa estaba dentro.

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