Regresar a la máxima categoría del fútbol español 14 años después se merece una celebración de Primera. Y el Racing así lo hizo desde que el sábado Carlos Muñiz pitase el final del partido contra el Valladolid. Este domingo llegaron las celebraciones más pausadas con la habitual rúa por la ciudad con un autobús descapotable y la fiesta final en un Sardinero abarrotado.

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