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Una estatua escondida por la vergüenza del dopaje

Fuente: El País Original en elpais.com

Desde el verano del 2018 hasta julio de este año, José Carlos Vargas Mendoza tuvo en secreto a Paolo Guerrero ante los ojos del mundo. Durante todo ese tiempo, prácticamente la espera entre un mundial y otro, lo mantuvo cautivo debajo de unas escaleras de fierro, envuelto en una manta y en plástico de burbujas.