La cena previa a la final en Los Alcázares Reales sufrió la ausencia de uno de los invitados a la mesa de honor, Florentino Pérez. Sí estuvo su homólogo, Joan Laporta, que tuvo a sueldo durante siete años (2003-2010) al entonces vicepresidente del CTA, Enríquez Negreira. Hubiera sido suficiente razón para que, por la dignidad de su cargo, Florentino no quisiera cenar en semejante compañía. Podrían haberlo sido también sus dolosas maniobras para, con la anuencia del dócil González Uribes, mantener a Olmo en la plantilla contraviniendo la normativa vigente. Pero no, no fue esa la razón. La razón fue la comparecencia en collera de los árbitros de la final y su queja contra los vídeos de RMTV. Un acto atolondrado y botarate de dos marmolillos que no pudo resultar más inoportuno y vino a confirmar la falta de brújula del CTA, que preside el poco esclarecido Medina Cantalejo.

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