Un triple imposible de Kevin Punter, a falta de cuatro décimas para el final y ante la defensa de Yabusele, ajustició al Real Madrid en el inicio de su serie de cuartos de Euroliga ante el Partizán. Se pone muy cuesta arriba, porque la derrota obliga a los blancos a ganar al menos uno de los partidos en Belgrado para poder volver al WiZink y jugarse en casa el billete a la Final Four. Y también porque, quizás lo más doloroso no sea la derrota y eso que dolió un rato. Tavares se lastimó la rodilla derecha.

