Poco o nada se puede hacer ante un jugador genial. Vasilije Micic lo es. El todavía vigente MVP de la Final Four lo volvió a demostrar con una jugada que ya forma parte de la historia de la Euroliga. El base del Anadolu Efes metió a su equipo en la final con un magistral triple sobre la bocina. Después abrió los brazos, se tiró hacia atrás y fue el colchón de la piña de sus compañeros.

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