Los tiempos en que se consideraba que en los partidos de la selección no había amistosos, que en todos ellos estaba en juego el prestigio futbolístico del país, quedaron lejos. Los amistosos van degenerando en puras informalidades, ocasiones para contentar a jugadores (me alegro por ellos) con internacionalidades repartidas a voleo. Ayer hubo ocho debutantes y jugaron todos los del grupo de apoyo, ninguno de los cuales estará en el Mundial salvo incidente imprevisto e indeseado. Entre esos nueve había incluso dos que no están en la superlista de 55 de la que podrán salir los repuestos en caso de emergencia, lo que se hace aún más raro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *