El fútbol alcanzó la mayoría de edad hace un siglo, cuando Londres estrenó su ‘Empire Stadium’ con capacidad ya para 126.047 espectadores. Se escogió una zona del extrarradio, Wembley, por interés de la Compañía del Ferrocarril Metropolitano, que aspiraba a que el monumental estadio arrastrara la ciudad hacia allá, como así sería, y eso rindiera pingües beneficios al ferrocarril. El mismo modelo empresarial, por cierto, que llevaría a la compañía del Metro de Madrid a inaugurar también ese año, el ‘Stadium’ de Cuatro Caminos, que conocimos popularmente como Metropolitano.

