Toto Wolff, el polémico y mediático CEO de Mercedes F1, siempre ha querido tener ‘su’ Max Verstappen, un descubrimiento propio del que estar orgulloso y que acabe ganando el Mundial muy joven, al estilo del holandés. En 2025, tras su apuesta por Kimi Antonelli, muchos pensaban que se había equivocado de pleno, pero después de la victoria en China hace dos semanas y con la pole de este sábado en Japón, el jovencísimo italiano empieza a verse como algo más allá que un experimento arriesgado.

