“No puedo pedir a los jugadores un fútbol fantástico en este momento. Hemos hecho un partido inteligente”, argumentó Carlo Ancelotti en septiembre, tras derrotar con poco brillo a Leipzig (2-0). Un mes y medio después, el análisis resultó muy parecido: “Ahora es difícil tener un nivel alto. No veo equipos que jueguen espectacular”, justificó el italiano el pasado domingo después de empatar con el Girona (1-1), aduciendo cansancio y dificultades para recuperar física y mentalmente a la plantilla ante la acumulación de encuentros en este curso tan singular, con la distorsión de un Mundial en mitad del calendario de clubes.

