En el campamento del mar del Dakar, nadie quiere esperar más. Después de tres días de verificaciones técnicas y administrativas en el vivac XXL que ha montado la organización, cae la noche y los competidores intentan conciliar el sueño antes de arrancar la 45ª edición del mítico rally. Es la cuarta incursión en el desierto saudí, pero no una cualquiera. El año pasado, los participantes se quejaron de la relativa candidez de la prueba, y por ello la dirección de carrera ha decidido aumentar las distancias (8.549 kilómetros, 4.706 de especiales cronometradas), el número de etapas (15) y la complejidad del terreno, especialmente en el segundo tramo de la competición.

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