<strong>La televisión se inventó a tiempo para que el mundo viera con sus propios ojos el prodigio de Pelé.</strong> Gracias a que en 1953 se había creado Eurovisión, cinco años después los aficionados al fútbol pudieron contemplar (en blanco y negro y en diferido) lo que ocurrió el 15 de junio de 1958 en el estadio Nya Ullevi de Gotemburgo. Porque<strong> las palabras del seleccionador ruso Katchalin no acertaban a explicarlo: «No puedo creer que esto que he visto hoy sea fútbol. Estoy realmente asombrado, jamás vi un juego tan hermoso. Deberíamos buscar otra palabra para definir con mayor exactitud lo que hacen»</strong>. Un niño de 17 años llamado <strong>Edson Arantes do Nascimento acababa de presentarse en el Mundial de Suecia’58 con una selección de Brasil que jugaba a otra cosa. Desde ese día el fútbol ya no volvería a ser igual.</strong>

