Cuando hay lío, se mete. Cuando no lo hay, se mete también. De hecho lo busca. Incapaz de vivir una noche tranquila, y después de que Griezmann firmara su particular doblete para poner tierra por medio otra vez, al Atlético le dio por hacer penaltis, claro el de Musso, claro el de Nico, explique el que pueda las acciones de uno y otro. Lo que pasa es que el portero se hizo el quite del perdón sacando el de Tovar, lo que pasa es que el Atlético Baleares apenas tuvo tiempo ya, después de que Keita marcara el suyo, para buscar unas tablas que, visto lo visto, parecían buscar propios y ajenos. Otra ronda para la gente del Cholo, en fin, por mucho que hiciera de su recorrido por la isla una antología del disparate.

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