Velos junto a camisetas escotadas; uniformes de chándal y colores chillones frente a trajes discretos y muy elegantes o vestidos regionales; blancos, negros, mulatos, asiáticos, niños, mayores, hombres, mujeres. Todos (unos 2.000 si solo se cuentan jugadores titulares, capitanes y árbitros) mezclados en un recinto inmenso durante dos semanas, representando a más de 180 países. Eso es una Olimpiada de Ajedrez, cuya edición 44 ha comenzado este viernes en Chennai (India).

