El seleccionador de Brasil en el banquillo. Una lista de convocados con diez jugadores de la primera plantilla y nueve canteranos. El riesgo de alineación indebida al mínimo descuido. Vallejo otra vez en el campo. El club cerrando con el Bournemouth el fichaje de Huijsen tres horas antes del partido. Un juzgado de Gran Canaria procesando a Asencio por el caso canteranos dos horas antes del duelo. El Bernabéu lleno de huecos. Que el Madrid evitara el alirón del Barça parecía poco menos que un milagro. Pero se dio. Se dio por el orgullo de los jugadores que estuvieron en el terreno de juego, que se dejaron la vida para darle la vuelta al gol del Mallorca en la primera parte. Primero Mbappé y al final, en el 95′, Jacobo Ramón, en una jugada en la que Courtois había subido a rematar un córner, como si se escapara una Champions. El fútbol y el Madrid tienen estas cosas. El mejor partido de la temporada en Liga se dio en las peores circunstancias posibles.

