Punto final. Muy temprano, <strong>Karim Benzema</strong> abandonaba sigilosamente la concentración de Francia en el lujoso hotel <strong>Al Messila </strong>donde se concentra desde el pasado miércoles la campeona del mundo. Sin apenas dormir, fue sin duda la noche más larga del delantero del <strong>Real Madrid</strong> en toda su carrera, desde que a los 45 minutos más o menos de su primer entrenamiento con el grupo en <strong>Doha</strong> sintió el latigazo en el muslo hasta que sobre la una de la madrugada le daban el diagnóstico que ya espera. No había tiempo más que para confirmar con <strong>Deschamps</strong> que lo mejor era abandonar, hacer las maletas y sobre las seis y media volver a subirse al coche camino del aeropuerto para aterrizar en Madrid a lo largo de esta tarde.

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