Hay gestos que forman parte del día a día, son casi instintivos y se realizan sin pensar. Uno de ellos es, en el momento de entrar al coche, arrancar rápido y así emprender la marcha lo antes posible. Sin embargo, lo que no todo el mundo conoce es que esa simple acción puede ser un problema para el vehículo y, en cierta manera, llevar a una avería cuyo coste puede ascender a los 5.000 euros.

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