Lo puedo afirmar con rotundidad: soy un hombre feliz. Si os digo que me encanta el fútbol y que soy argentino, quizá pensaréis que esa felicidad se debe al resultado de la última Copa del Mundo. Pero no. Soy feliz porque hace un año y medio conocí a Miriam, una mujer maravillosa. Aunque el fútbol, para qué nos vamos a engañar, también ha tenido algo que ver.

