El Barça enseñó la puerta de salida a Nico Laprovittola al final de la pasada temporada. Le había dado muchas tardes de gloria, pero a sus 36 años su prioridad era rejuvenecer su plantilla. Lo que seguro que no esperaba era que apenas tres meses después el genial base argentino le ejecutase (101-87) alargando su sequía (tres años y tres meses sin levantar trofeos) para coronar al Joventut en la final de la Supercopa Endesa con un partido memorable.

