Expectación. Mucha expectación. Recelo. Mucho recelo, también. Con esa actitud afrontaban muchos periodistas la rueda de prensa de <strong>Joan Laporta</strong>. Hacía muchas semanas que se aguardaba la comparecencia del presidente azulgrana y sus explicaciones sobre el <em>caso Negreira</em>, pero había muchas dudas sobre las justificaciones que podía ofrecer por los pagos a <strong>Enríquez Negreira</strong>, exvicepresidente del <strong>Comité Técnico de Árbitros</strong> (<strong>CTA</strong>). Las palabras del mandatario no han convencido, o lo han hecho a medias, a la mayoría de los profesionales de la información, que consideran que el abogado ha lanzado muchos balones fuera, demasiados, y, sobre todo, ha dado una clase magistral de cómo desviar, al menos durante un tiempo, la atención, y de ahí sus ataques tanto contra el <strong>Real Madrid</strong> como contra <strong>Javier Tebas</strong>.

