Saltar al contenido

Un hombre como Marino

Fuente: El País Original en elpais.com

Recuerdo el momento y el lugar exacto en los que leí la noticia: Marino Lejarreta se retiraba. Fue un domingo de octubre de 1992, en una pequeña cafetería de mi pueblo que, como tantas otras cosas que han dejado de ser en todo este tiempo, ya no existe. Yo tenía diecisiete años y me quedé plantado ante el titular del periódico con el gesto de quien acaba de saber de una tragedia. No daba crédito a lo que estaba leyendo. Para mí, Marino siempre había estado ahí. Era parte de mi vida, del escenario en el que había crecido. Mi gran ídolo. Le admiraba tanto que me atrevo a pensar que, de alguna manera, le quería.