Saltar al contenido

Regreso a Roka Puta

Fuente: El País Original en elpais.com

El surf tiene mucho de conexión con la naturaleza. Tanto que incluso puede llegar a generar una ilusoria sensación de dominio. Se da en ese momento en el que, orientada ya hacia la costa, la tabla espera la ola, se eleva desde la parte posterior y se impulsa ayudada por el impulso de los brazos. Entonces se activa esa especie de interruptor —un clic al mismo tiempo físico y mental— que indica que ha habido conexión entre el deportista y el mar. La ola será surfeada. Tras unos instantes de descenso, el deportista jugará a ser Neptuno por unos instantes. Negociará con el agua, que le permitirá, en ocasiones, vencer hasta casi alcanzar la orilla. Luego, todo el proceso volverá a empezar. Una y otra vez. Será una experiencia íntima y solitaria. A no ser que haya cerca un ojo con criterio y audacia para captarlo.