Después de una temporada frenética, primero por la amenaza del descenso y después por el renacimiento, gracias a Carlos Corbéran, de un equipo hundido, el Valencia se despidió de su hinchada, de los 40.000 fieles de Mestalla que jamás le dieron la espalda, con un partido sin riesgo ni alegría que abrazó el Athletic, que quería sumar su quinto partido seguido sin encajar un gol, algo que no sucedía desde los tiempos de Javier Clemente, y al final se marchó con una victoria gracias a un golazo de Álex Berenguer que le asegura la Supercopa.

