Tres minutos tardó, únicamente 180 segundos el PSG en demostrar que estaba en Múnich para confirmar que quería otra gran final de Champions League y de ello se encargó Ousmane Dembélé. El Balón de Oro únicamente tuvo que empujarla desde el punto de penalti para finalizar una gran jugada coral colectiva que nació en las botas de Fabián Ruiz, continuó con una gran conducción y asistencia de Kvaratskhelia y concluyó con un remate inapelable de Dembélé destino Budapest.

