De un zapato a una bota. Del Mar Negro a Italia. Así se presenta este sábado el recorrido del Giro, la gran vuelta más romántica de la temporada. La de Dino Buzzatti, Coppi y Bartali. La de los Dolomitas, Binda y Merckx. La autoproclamada más dura del calendario es, además, la carrera que aúna mejores dotes de márketing, cualidad inherente al gen italiano, capaz de venderle hielo a un esquimal y de convencer al entregado aficionado ciclista de que la ronda por etapas con menor desnivel del curso —49.150 metros acumulados, por los 54.450 del Tour y los 58.156 de la Vuelta— es, a su vez, la más brutal y despiadada.

