La cuarta edición de O Gran Camiño se prepara para un desenlace de leyenda. El pelotón encara la etapa decisiva con un destino que quita el aliento: el Monte Trega. En A Guarda, donde el Miño se funde con el Atlántico, los ciclistas no solo se enfrentarán a la gravedad, sino a la historia grabada en las piedras de un puerto que ya es icono de la ronda gallega y que regresa por segunda vez al menú.

