<strong>Durante los tres años en que el Barcelona mantuvo en nómina al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros</strong> para que a través de su empresa le asesorase técnicamente con el fin de «asegurarse de que no se tomaban decisiones arbitrales en su contra» los azulgranas <strong>disfrutaron de 78 jornadas seguidas sin que les pitaran un penalti en contra. 746 días. Dos ligas enteras</strong>. En 108 jornadas jugaron contra un rival al que le habían expulsado a un futbolista. Durante esas tres Ligas <strong>el balance de penaltis señalados fue de 33 a favor y 3 en contra del Barça, que pasó a ser de 31-19 cuando dejó de pagar, en los cinco campeonatos siguientes. En el apartado de futbolistas expulsados el baremo es similar: 23 expulsiones de rivales y 4 propias durante el periodo liguero 2016/18, que se convierte en una cifra más igualada, 24 y 20, desde que cesa en su puesto en el CTA</strong> y en sus ‘asesoramientos’. Porque casualmente el Barcelona abonó la última factura en mayo de 2018, el mismo mes en que José María Enríquez Negreira dejó de ser el número 2 del colectivo arbitral.

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