En el caso Negreira hay dos personajes en apariencia secundarios que, sin embargo, tienen un papel relevante en la historia. Uno es el hijo del exdirigente arbitral, el coach deportivo Javier Enríquez, que entre 2015 y 2018 también cobró del FC Barcelona aunque, en su caso y a diferencia del padre, por trabajos reales: informes sobre árbitros que han podido ser acreditados. El otro es el exdirectivo del club azulgrana Josep Contreras, fallecido el pasado diciembre, que abrió al coach las puertas del club a cambio, eso sí, de una generosa comisión.

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