Las prisas, dicen, no son buenas consejeras. Lo sintió Fernando Alonso para cerrar un sábado cruzado en el Gran Premio de Miami. Abandonó el sprint tras una acción polémica -y sancionada injustamente, todo sea dicho- de Liam Lawson y añadió un 17º en la parrilla de salida para la carrera tras llegar a la carrera con el AMR25 a la sesión. Su equipo, ayudado por el de Lance Stroll, tuvo que arreglar el coche y el rendimiento después no fue el mejor.

