
La historia se hace a veces de gestos: espontáneos, pequeños solo en apariencia. Que le digan, si no, a la txaranga vitoriana Biotzatarrak si imaginaba lo que acabaría provocando, cuando arrancó a tocar hace 10 años cerca de la playa de las Canteras y congregó en torno a ellos al resto de aficionados al básquet. De vuelta la copa a Las Palmas de Gran Canaria y a falta del último asalto de la competición, la jornada del sábado supuso todo un fenómeno; las cientos de historias de un día vibrante. Así se vivió desde dentro:








