Koke a los cinco minutos sacando rédito a una de las jugadas más icónicas de los orígenes del Cholismo: balón largo a la cabeza de un Raúl García emparejado con Jordi Alba para ganarle el duelo aéreo y dejar solo ante Pinto a un Adrián que corría a su espalda. Temblaría la portería del fondo sur del Calderón con su cañonazo, pero desde el otro costado ya había llegado al borde del área el ahora mediocentro y capitán para recoger el rechace al borde del área, jugarla con Villa y permanecer atento a que el cabezazo de Adrián tras el centro del Guaje se convertía en una asistencia al segundo palo. Por eso estaría más rápido que nadie para llegar a empujarla con la izquierda y celebrar su primer gol en la Champions, precisamente ante el mismo rival ante el que había debutado en el Atlético casi cinco años antes.

