El pasado 26 de octubre, el Real Madrid conseguía imponerse en el Clásico al Barcelona por 2-1. Un triunfo importante porque colocaba al equipo blanco como líder, con una diferencia ya considerable de cinco puntos. Eran otros tiempos. Entonces, Xabi Alonso estaba en el banquillo merengue y salía reforzado después de ese triunfo ante el Barcelona. Y con un Mbappé desatado gracias a una excelente racha goleadora: 11 goles en 10 partidos.

