Cuando el grupo de escapados comenzó a subir el segundo puerto, Marc Soler pidió agua a su equipo, el UAE. Pero se quedó con las ganas porque había unos pocos que se habían quedado rezagados y el coche no podía pasar. Lo vieron desde el Movistar, su anterior conjunto, y solícitos y generosos le entregaron un bidón de los suyos. Un favor entre amigos y un guiño al pasado, porque 121 etapas después un español volvía a ganar una etapa en una de las grandes vueltas.

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