La llegada de Marcus Rashford y la gira asiática han abierto, para Hansi Flick, un abanico de posibilidades en el equipo. Con la situación económica de la entidad catalana, el preparador alemán y Deco establecieron, desde el pasado verano, una composición de plantilla donde la mayoría de los futbolistas pueden jugar en diferentes posiciones y cubrir roles distintos en función del partido. En el esquema habitual de 4-2-3-1, pocos jugadores son inamovibles de una posición si quitamos de la ecuación a los guardametas y a Robert Lewandowski, el único ariete ‘puro’ que tiene el Barcelona en el vestuario.

