El sol pega duro en Melbourne e ilumina con fuerza a Stefanos Tsitsipas, brillante finalista y ahora, de alguna manera, liberado. Tres veces había tropezado el griego en las semifinales de Australia (2019, 2021 y 2022) y a pesar de ceder el tercer parcial y añadir algo de suspense al pase de este viernes, evita con autoridad una cuarta: 7-6(2), 6-4, 6-7(6) y 6-3, tras 3h 21m. Es decir, el ateniense disputará su primera final en el torneo y lo hace con un doble aliciente por delante, inmensa la recompensa si gana el domingo; en ese caso, alzaría su primer major tras el intento fallido del hace dos años en Roland Garros y, a la vez, se elevaría como número uno en detrimento de Carlos Alcaraz.

