Como ocurre con el dopaje en los demás deportes, la ciencia va por delante de la ley en las trampas en ajedrez con ayuda de potentes computadoras. El actual campeón del mundo, Magnus Carlsen, ha insinuado con escándalos que el estadounidense Hans Niemann, de 19 años, jugó sucio para ganarle. El acusado admite que lo hizo entre los 13 y los 17, pero no ahora, y el noruego no ha aportado un solo indicio sólido. Las trampas ya existían en el siglo XVIII, y todo indica que aumentarán cuando los chips se conecten con el cerebro.

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