El Gran Premio de Mónaco se ha convertido en una auténtica pesadilla para George Russell, y en esta ocasión las miradas no apuntan solo a la pista, sino al propio muro de Mercedes. El director del equipo, Toto Wolff, ha dado la cara de inmediato para asumir toda la responsabilidad por el clamoroso error de comunicación en la parada en boxes que le costó al piloto británico una penalización de drive-through y arruinó cualquier opción de salvar el fin de semana.

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